VINO NUEVO EN…

… ODRES NUEVOS.

Introducción. Estamos de estreno. Estrenamos año, estrenamos cada día una nueva jornada inédita, que no está escrita, ni determinada. Estrenamos encuentros con personas, que si ayer fueron grises o conflictivas, hoy pueden ser luminosas y radiantes. Lugares, actividades, proyectos. Yo he empezado el año con la sensación de tener más trabajo que nunca, con la jubilación del párroco me toca pasar más tiempo al servicio en la parroquia, pero también me siento con más fuerza y con más motivación para realizarlo. En el horizonte hay muchas cosas que me ilusionan. Ver el compromiso generoso de las personas con la acción misionera y evangelizadora de la parroquia. Los muchos ofrecimientos de la gente. Cuenta conmigo para lo que necesites, nos repiten. La creatividad que se empieza a poner en marcha, viaje a Tierra Santa incluido. Iniciativa de un amigo mío que lo empezó a mover y que enseguida ha contado con la adhesión de otras personas que quieren venir a la tierra de Jesús. Y noto la novedad que no viene de las circunstancias externas sólo, pues ocupo y me muevo en las mismas paredes, piso los mismos suelos, y hablo con las mismas personas. La novedad reside en la mirada con la que afronto todo lo que me pasa, y en la confianza depositada en la persona que me habita. En la cercanía experimentable de un amor que no me deja tener miedo a nada ni a nadie. Siento que las circunstancias se van presentando delante de mi, algunas sin apenas intervención mía, otras provocadas por la creatividad y la ilusión, el esfuerzo y la voluntad, y en esa realidad que se me presenta, vive alguien. Me espera alguien. Al que reconozco por la fe. El Señor vivo y resucitado, que por su espíritu vitaliza mi humanidad y la llena de vida.

Lo que Dios nos dice. “Queridos hermanos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él”. 1ª Jn 4,11-16.

Permanecer en Dios suena a algo místico, difuso, desconocido o complicado. Nos es más fácil permanecer en nuestros eternos monólogos de queja, de protesta, de egoísmos y de juicios. Permanecemos con aquellos pensamientos que llenan nuestra mente. Y casi todo el día la atmosfera en la que nos movemos, y el aire que respiramos, esta cargado de rivalidad, o de la tristeza de lo que no vivimos, de los deseos que nunca veremos realizados, con la frustración por compañera. O en la fantasía y en la recreación virtual de unos paraísos que nos inventamos y en los que aparecemos como nos gustaría ser, y no felices de lo que en realidad somos.

Y permanecer en Dios, o en el Amor, que es lo mismo, es la posibilidad de mirar la realidad que tenemos delante, y descubrir lo maravillosa que es, en su imperfección. Como lo maravilloso que soy yo, que somos todos, lo únicos e irrepetibles que somos, con toda la carga de defectos, de virtudes, de buenos deseos o de terribles contradicciones que nos constituyen. Capaces de lo mejor y de lo peor, pero siempre con la posibilidad de rescatar lo verdaderamente tesoro que tenemos oculto por el barro. Los buscadores de oro se pasan mucha parte de su vida enfangados, húmedos, sucios en condiciones insalubres, para conseguir el tesoro del oro. Nosotros a veces también tenemos que ser garimpeiros y esforzarnos por buscar entre la evidente cantidad de barro y de porquería que acompaña a muchas personas, el oro que ocultan pero que seguro tienen. Permanecer en Dios nos hace convertirnos en personas listas, despiertas, inteligentes. Capaces de reconocer lo precioso en medio de lo vil. Y vivir llenos de alegría.

“El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra”. Mt 13,44-47. Poder mirar la realidad de nuestras vida con la seguridad de que es tesoro, aunque ahora no sea capaz de reconocerlo, nos hace personas esperanzadas, positivas, constructoras de relaciones nuevas, de odres nuevos que acojan el vino nuevo de un amor que no se acaba.

“En esto ha llegado el amor a su plenitud con nosotros: en que tengamos confianza en el día del juicio, pues como él es, así somos nosotros en este mundo. No hay temor en el amor, sino que el amor perfecto expulsa el temor, porque el temor tiene que ver con el castigo; quien teme no ha llegado a la plenitud en el amor. Nosotros amemos a Dios, porque él nos amo primero”. 1ª Jn 4,17-19.

 

Cómo podemos vivirlo. Vivir sin miedos, desplegando las capacidades y los talentos que nos han sido dados, es algo que todos deseamos. La fe posibilita esa liberación pero exige una cercanía y una intimidad muy fuerte con Jesús. Una fe teórica no da frutos del Espíritu. Supone dedicar tiempo a permanecer. Porque nuestra tendencia es salirnos. Como el hijo pequeño se fue de casa a un país lejano, nosotros perdemos muchas veces durante el día la mirada creyente y esperanzada. Por eso la vivencia de la fe es un ejercicio. De salirme y volver a entrar. Hasta que cada vez me salga más espontáneo reconocer a Jesús viviendo conmigo, mirando con mis ojos, hablando con mis palabras, amando con mi corazón.

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Una respuesta a “VINO NUEVO EN…

  1. Gracias,vicent,no se cuando escribist eta reflexion,pero igual,la palabra no tiene fecha d caducidad,no deja d curarnos,orientarnos,vitalizarnos d darnos vida y esperanza,gracias xq t predica,no corta mis debiles,intentos d seguir al buen jesus ,en mi hay mas porqueria q otra cosa,pero q grato saber q es asi ,xq aveces creemos o nos hacen creer q ya el camino d seguir a dios es solo para personas, q pues no son como el resto d los mortales.,y ello pues no ayuda .dios t bendiga

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