IRONMAN

Introducción. Por estos canales de información masiva que son las redes sociales, internet, los mails, llega a mi correo de todo. Muchos cadenas de mensajes que se van directamente a la papelera de reciclaje, cadenas de oraciones, de peticiones. Power point con músicas melosas e imágenes retocadisimas que pretenden una belleza idílica y pastelera. Pero entre muchas cosas prescindibles, también aparecen joyitas, que hacen que nuestra gratitud  a la persona que nos lo ha enviado crezca y se manifieste de forma sincera. A mí me ha pasado hace poco. Recibí un video en el que se muestra el amor extremo al que puede llegar un padre por su hijo.

Muchos ya lo habréis visto. Un hijo con parálisis cerebral le pide a su padre que si podían correr juntos la maratón. El Padre le dice que sí. Tras muchas pruebas disputadas, el hijo le pide que si podían participar en el triatlón que consiste en correr, ir en bici, y nadar largas distancias. Durísima prueba en la que a los participantes les llaman “ironmen”, debido a su dureza. Y el padre accede a lo que le pide su hijo, corren juntos la prueba con lo que supone nadar atados a una lancha zodiac donde viaja su hijo. Después rápidamente se ve como deja el agua y se sube rápidamente a una bici adaptada con un asiento para su hijo en la parte de delante de la bici. Y exhausto deja la bici y todavía queda la parte más dura de correr un montón de kilómetros con su hijo en un carrito al que el Padre empuja.  Lo que impresiona del video es el cariño, y el cuidado del padre, y la alegría del hijo de llegar a la meta. Dentro de los límites físicos del hijo, es capaz de expresar una alegría indescriptible.

El video me lleva a preguntarme como llevo yo mis propios límites, mis propias parálisis. Los defectos, mis errores y los de los demás. Es de una pacificadora sabiduría reconocer que lo humano es esencialmente imperfecto. No somos sólo tesoro, solo diamante, solo divinidad. Conviven nuestras mejores capacidades con lo frágil, lo feo y lo enfermo.

Lo que Dios nos dice. “Pero llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros. Atribulados en todo, más no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, mas no aniquilados, llevando siempre y en todas partes en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo”. 2ª Cor 4,1-10. El barro afea la vida hasta el punto de enfadarnos por ser barro. Desearíamos extirpar de nuestra vida todo lo que la hace débil, lo que nos hace sufrir. Negar nuestra propia identidad es el camino más corto para la infelicidad,  la desdicha y  la intransigencia, para volverme insoportable y hacer insoportable la vida a los que me rodean.

Imaginaros al padre del video riéndose de los sueños de su hijo. “Pero que dices borrico: ¿Cómo vas a correr la maratón si eres un tullido, un paralítico, un incapacitado?”. No estaría mintiendo, pero estaría destrozando los sueños y las ilusiones de su hijo. A veces nuestro realismo, nuestra sinceridad, y nuestro análisis de la realidad son tan claros que diagnosticamos cómo son los demás, como es la sociedad, la Iglesia, mi familia, pero dañamos, destrozamos, matamos.

Nuestra exigencia asfixia. Nuestra búsqueda de lo ideal nos hace acomplejar y rechazar lo real. Cuantas educaciones en los hogares, en las escuelas, en las catequesis, han puesto un modelo único, al que todos debían parecerse y ha dejado de lado a todos lo que no se parecían al modelo. “Y les dijo esta parábola: Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces el viñador: Ya ves, tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno? Pero el viñador respondió: Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar”. Lc 13,6-9.

Bendita mirada la del padre que es capaz de comprometerse con su hijo y poner lo que está de su parte para equilibrar los límites del otro. Bendita mirada la del viñador que se resiste a creer que la falta de fruto de la higuera la hace merecedora de un hacha que la corte. Al contrario, se merece más abono, más cuidado, más dedicación. La gente más conflictiva y más insoportable es la que más amor necesita. Y eso lo olvidamos. Nos vamos con quien espontáneamente me llevo bien. Y los simpáticos están siempre rodeados de amigos y de atractivos planes. ¿Pero quién amará a los feos, a los enfermos, a los que no nos caen bien? Amar a quien menos lo merece, porque más lo necesita.

Cómo podemos vivirlo. Tenemos que aprender a tener en común los límites y los aciertos. Las virtudes y los defectos de los demás.  Convive en lo profundo de nosotros el trigo y la cizaña,  la sonrisa más bella y más franca, con la ambigüedad y la doble intención.  El interés y la gratuidad. Convive el ángel y el demonio. Jesús mismo nos muestra la fatiga junto al pozo de Jacob, y el dinamismo en las bodas de Caná. Es la fiesta del domingo de Ramos y la ira en el templo expulsando a los mercaderes. Es el fracaso de su muerte en cruz, y su victoria gloriosa en la mañana de pascua. Nosotros también somos bipolares. La seriedad del traje y la corbata, y el adolescente rebelde en un concierto de rock. Yo soy el cura del responso y del tanatorio, y el grandote del los pendientes, la camiseta de Habeas Corpus. Y esa pluralidad nos hace comprensivos con la variedad de los demás. Feliz elasticidad que nos hace sitio a todos. No hay una única forma de acercarnos a Dios, o de amar, o de vivir, o de ser familia. Gracias a Dios no hay un único sabor, una única música, un único deporte. Hay una variedad tan amplia que no da  tiempo a conocerlo todo. Pero eso nos tiene que ir asemejando al buen Dios que hace salir el sol para todos, los buenos y los malos. Que nos ha preparado un sitio en su casa, en la que hay muchas estancias, para celebrar el banquete definitivo y glorioso. Al que estamos invitados, con nuestro nombre reservado. Nos espera.

5 Respuestas a “IRONMAN

  1. Me has hecho llorar Vicente. Esto sí que es ver AMOR con mayúsculas.

    Un fortísimo abrazo

  2. me encanto se puede ver el amor de un padre y me hace reflexionar que si un padre terrenal tanto puede dar por un hijo , mas aun Dios dara por acda uno de nosotros

  3. Gracias jesus xq a nadie das por perdido,xq tu no m das por perdido,xq m gritas q m amas y conmigo quieres estar,graciad sr porq t mirs mi vida con otros ojos desd t corazonn m miras creo,,no t importo t vida p ganar la mia,ayudam a tesponderte,ahi en la refriega diaria d la vida,a la hora d Amar,a la hora q tengo q perdonar,d acoger al mas debil y desprotegido,eres t sr ,emfermo, desvalido,despresiado y olviidado d todos ,q no m falt amor p acogert en mis hmnos en especias los mas fragiles,a los q quetemos cortar d tajo,o q quetemos lejos d nosotros,para q no nos contamine su ineptitud,su poca inteligencia su tibieza,su poca fe

  4. Gracias jesus xq a nadie das por perdido,xq tu no m das por perdido,xq m gritas q m amas y conmigo quieres estar,graciad sr porq t mirs mi vida con otros ojos desd t corazonn m miras creo,,no t importo t vida p ganar la mia,ayudam a tesponderte,ahi en la refriega diaria d la vida,a la hora d Amar,a la hora q tengo q perdonar,d acoger al mas debil y desprotegido,eres t sr ,emfermo, desvalido,despresiado y olviidado d todos ,q no m falt amor p acogert en mis hmnos en especias los mas fragiles,a los q quetemos cortar d tajo,o q quetemos lejos d nosotros,para q no nos contamine su ineptitud,su poca inteligencia su tibieza,su poca fe.

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